
El control de calidad a través de la medición y recuento de bacterias indicadoras de contaminación fecal como son Escherichia coli (E. Coli) y Enterococcus spp (o enterococos) permite valorar la calidad sanitaria de alimentos, sedimentos y aguas destinadas al consumo humano, la agricultura, industria y a la recreación de, por ejemplo, el río Uruguay.
Con esos datos, se puede generar un perfil bioquímico y determinar el grado de contaminación del agua de arroyos, ríos y otros cauces.
La contaminación fecal puede ser de origen humano y animal, y provenir de los pobladores asentados en las orillas de los mismos, además de efluentes y residuos arrojados en dichos cursos de agua. La detección de enterococos en cuencas hídricas tiene importancia epidemiológica por su posible origen del tracto intestinal, por ser una posible causa de cuadros sépticos, y también por ser gérmenes que desarrollan con facilidad resistencia antimicrobiana.
Asimismo, según algunas investigaciones, el enterococo no se multiplica en el agua en general y su presencia delataría una contaminación reciente.
Excesos en el río Uruguay
En ese marco, la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) realiza semanalmente –de diciembre a marzo– monitoreos en varias playas del río Uruguay sobre la calidad del agua, en el marco del programa de vigilancia.
Los equipos técnicos de CARU realizan mediciones in situ en 25 playas tanto argentinas como uruguayas y extraen muestras de agua para su análisis en laboratorios públicos y privados de ambos países.
Para medir los niveles de estas dos bacterias, se definió la Unidad Formadora de Colonias (UFC) por cada 100 mililitros. En microbiología, la UFC permite contabilizar el número de bacterias que viven en una muestra. Para la E. coli la “medida geométrica” (promedio entre las últimas cinco muestras tomadas en 30 días) no debe exceder los 126 UFC/100 ml para considerarlo apto. Por otra parte, los enterococos no deben ser más de 33 UFC por cada 100 mililitros.
El último informe fue publicado ayer y agrega las muestras realizadas el pasado lunes 6 de enero. Según pudo recabar UNO, en 12 de las 14 playas argentinas la presencia de enterococos supera el máximo establecido e incluso en algunos lugares es siete veces mayor.
Los niveles superiores se dieron en las playas y balnearios de Chajarí, Federación, Salto Grande, Concordia, Puerto Yeruá, San José, Colón, y Concepción del Uruguay. En tanto, cinco registros fueron superiores al límite de E. Coli, y otros tantos quedaron cerca del máximo: Federación, Concordia, Puerto Yeruá, San José y Colón.
La CARU también monitorea las floraciones algales (cianobacterias potencialmente tóxicas, cianotoxinas y clorofila) con tres tipos de niveles: vigilancia (el agua tiene un aspecto limpio sin floraciones algales visibles por lo que puede utilizarse para uso recreativo), alerta 1 (apariencia de “yerba dispersa” o de una masa verde brillante en el agua, recomiendan lavarse con agua limpia luego de ingresar al río) y alerta 2 (el agua y la orilla presentan una masa pastosa verde oscuro amarronada, y se recomienda no bañarse).
FUENTE: Diario Uno (Paraná)




