Calor extremo: «Ni el loro» en las calles de Corrientes, Conocé el significado de la frase

Calor extremo: «Ni el loro» en las calles de Corrientes, Conocé el significado de la frase

Con el intenso calor de estos días, las calles de la ciudad están casi vacías a la hora en que sol pega más fuerte. «Ni el loro» fue el comentario frecuente de posteos en las redes sociales para resumir la desolación callejera.

Ahora bien, ¿por qué se recurre al loro para dar cuenta de que no hay nadie o que nadie asistió o que nadie quedó en algún lugar?

No hay una sola respuesta. En primer lugar, el loro no es el único animal capaz de indicar el fracaso de una convocatoria. Aunque con algún matiz despectivo, están los cuatro gatos, que, según el Diccionario de la lengua española (DLE), son ‘poca gente y sin importancia’. La versión más popular es tres gatos locos.

En un artículo publicado por la Fundación del Español Urgente (Fundéu), Yolanda Tejado cuenta sobre el resultado de una encuesta en Instagram en la que se preguntó sobre frases y expresiones que se usan cuando se quiere decir que en un lugar no hay o no fue nadie, como, por ejemplo, «No ha venido ni Perry».

«La opción propuesta es la versión breve de ni Perry Mason, nombre del abogado que protagonizó las novelas policíacas de Erle Stanley Gardner y que apareció también en numerosos largometrajes y series de televisión. Estaba tan presente en la vida de los telespectadores y era tan difícil no verlo, que consiguió que se acuñara dicha frase en su honor» , dice Tejado.

Entre las formas propuestas por los seguidores y que contienen nombres propios, figuran «ni el Tato (apodo de Antonio Sánchez, un conocido torero del siglo XIX que participaba en muchos festejos), ni Peter, ni Blas o ni Clifford (de cuyos orígenes no hemos encontrado información)» , señala la autora, miembro de la Fundéu-RAE.

Tato era conocido por aprovechar todas las oportunidades y acudir a absolutamente todos los eventos que se le presentaban. Las corridas de toros y los eventos sociales eran sus preferidos y no dejaba escapar ni uno.

Esta circunstancia dio lugar a que sus vecinos y amigos popularizaran el dicho no ha venido ni el Tato, para referirse a una cita que no tenía ninguna relevancia, puesto que Antonio Sánchez no había acudido. El dicho evolucionó y en la actualidad se utiliza para hablar de un evento al que no ha acudido prácticamente nadie.

En la encuesta de la Fundéu aparecen otras frases «más místicas, como ni un alma, ni la pora (sustantivo que, según el Diccionario de americanismos, se usa en Paraguay y en el noreste de Argentina, con el sentido de ‘fantasma o aparición’», un alma en pena, y otras como más vacío que una misa cuando hay fútbol.

Las respuestas incluyen, claro está, frases con animales: ni perros ni un gato (y su variante cuatro gatos) y ni el loro, que se documenta en Argentina y Uruguay.

Perry y el Toto se caracterizaban por estar siempre presentes, por lo que tiene sentido que se recurra a su ausencia para marcar el fracaso de una convocatoria.

En Argentina, podría usarse el personaje de Figuretti, que era interpretado por el cómico Fredy Villarreal en Videomatch, un personaje que estaba en todos lados, en acontecimientos políticos o de espectáculo, buscando siempre figurar y ser captado por las cámaras. «No vino ni Figuretti» , podría decirse.


De este modo, la referencia del loro debería responder a la misma lógica: siempre hay loros en las casas del barrio.

Según Meta IA, hay al menos tres teorías

-El loro como invitado: en el siglo XIX, era común que los dueños de casa tuvieran loros como mascotas. Cuando se organizaba una fiesta o reunión, el loro, como parte de la familia, era considerado un invitado más. Por lo tanto, «no vino ni el loro» significaría que ni siquiera el loro se dignó a aparecer.

-El loro como espía: en el siglo XIX, los loros eran utilizados como espías en las casas de los ricos. Eran entrenados para repetir conversaciones y, de esta manera, los dueños de la casa podían enterarse de secretos y chismes. Si el loro no estaba presente, era como si no hubiera nadie que pudiera informar sobre lo que sucedía en la reunión.

-El loro como símbolo de alegría: así, «no vino ni el loro» significaría que la reunión o fiesta fue un fracaso, ya que ni siquiera el loro se dignó a aparecer.

FUENTE: Fito Paniagua – La República (Corrientes)

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