Corrientes: perdió su trabajo y ahora vende figuritas en el centro

Pese a no encontrar trabajo hace dos años, un vecino del barrio Villa García no pierde el optimismo y el entusiasmo por salir adelante. A los 48 años, encontró en las «figus» un medio de subsistencia y afirmó: «Es una forma de ganar unos pesitos para comer de forma honrada».

Corrientes: perdió su trabajo y ahora vende figuritas en el centro

Desde la esquina de San Juan y Junín se lo puede ver saltando, riendo y anunciando a viva voz que tiene figuritas para completar el álbum de Mundial 2026. Con un cartel improvisado y una sonrisa que acompaña unos bigotes prominentes, el rasgo más distintivo de este hombre de 48 años es su personalidad, un optimismo abrazador que contagia a los peatones.

Matías Menéndez es tan solo uno de tantos capitalinos que se acercaron desde hace dos semanas a la arteria principal del microcentro correntino para revender figuritas de Panini. En la actualidad, se puede ver una gran cantidad de vendedores ambulantes, principalmente hombres, con paquetes y álbumes para gente de todas las edades que se sumaron a esta moda previa a la Copa del Mundo.

«Estaba mirando la televisión y vi un reportaje a un coleccionista. Previendo un nuevo fervor por las figuritas decidí involucrarme en el negocio. Me contacte con un mayorista y desde hace 15 días recorro la peatonal ofreciendo los cromos», contó en una charla con diario época.

Matías sostuvo que los ingresos que genera solo le sirven para los gastos del día. «Creo que es una forma de ganarme una monedita con honradez. Hay días muy buenos y días que no nos va tan bien, pero todo suma», expresó con una sonrisa alegre el hombre que es oriundo de la provincia de Buenos Aires y vive en el barrio Villa García.

El desempleado trabajó durante 18 años en una droguería, pero luego el comercio cerró. Intentó reinventarse con la venta de insumos veterinarios, sin embargo no funcionó. Desde ese momento han pasado dos años en los que no consigue ningún puesto laboral.

Pese a las vicisitudes de la vida, el emprendedor promociona con entusiasmo la mercadería: «Cada paquete sale $2.500 con siete figuritas que son las originales de Panini.

Su alegría y buena predisposición lo lleva a comercializar entre 30 y 40 paquetes por día, lo que equivalen a un máximo de $100.000 en ingresos netos por jornada. «Todo lo que ganó lo gastó en comida. Tengo hijos, pero afortunadamente ellos tienen empleo», acotó sobre su historia.

Matías es el ejemplo del argentino que nunca se rinde pese a tener todo en contra. Sin rastros de una pesadumbre por estos 48 meses sin empleo, como sus 48 años de vida, y con un emprendimiento que no prosperó, el hombre conserva un espíritu joven, como de aquel niño que lleva su primer idea a la realidad.

No tiene vergüenza por el qué dirán. Y solo, con un cartel artesanal, se coloca en la esquina más transitada de la ciudad. No lo hace para desafiar, no lo hace para imponerse; lo hace para sobrevivir.

Su arma más poderosa es la sonrisa y un bigote que le hizo ganar el sobrenombre de «Luigi», el personaje de videojuegos de la saga Mario Bros. Su lucha es la lucha de muchos desempleados que hoy en día consiguen lo justo y necesario valiéndose de ferias americanas, changas y otras actividades ingeniosas.

Pero más allá de su lucha particular, la historia y la actitud de Matías son un ejemplo de que todavía hay gente honesta en el país dispuesta a ganarse la vida con sudor, esfuerzo, sentido de la oportunidad. Un combo de dignidad pura.

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