En el Congreso de Historia, la Escuela Nº133 «Genaro Perugorría» abrió al público su valioso archivo documental e histórico. Antiguos registros escolares fueron un puente entre generaciones y reafirmó el valor de la memoria como patrimonio vivo de la comunidad.

Hay historias que permanecen durante décadas resguardadas en estantes, protegidas por tapas gastadas y hojas amarillentas. Parecen silenciosas hasta que alguien vuelve a abrirlas. Eso fue precisamente lo que ocurrió en San Roque durante el XXVI Congreso de Historia de la Provincia de Corrientes, cuando la comunidad educativa de la Escuela Nº133 «Genaro Perugorría» decidió compartir con vecinos, docentes e investigadores uno de los patrimonios documentales más valiosos de la ciudad.
Bajo el nombre «Huellas de nuestra historia: un viaje a través de los libros históricos de la Escuela Nacional 416 y la Escuela 133 Genaro Perugorría», se desarrolló un recorrido que despertó recuerdos, anécdotas y emociones entre quienes pasaron por el stand durante las dos jornadas del encuentro.
La propuesta tuvo un significado especial porque la Escuela Nº133 es considerada la institución madre de la educación sanroqueña. A lo largo de su historia dieron origen en sus aulas a otras instituciones educativas de la ciudad, además de la Biblioteca Popular General San Martín, convirtiéndose en uno de los pilares del desarrollo cultural local.
Su archivo constituye un verdadero reservorio de la memoria colectiva. Allí se conservan libros históricos, registros de inscripción y documentación escolar desde el año 1939 hasta la actualidad; además del valioso acervo de la antigua Escuela Nacional Nº416, incorporada a la institución en 1978.
Más allá de su valor administrativo, esos documentos permiten reconstruir la evolución educativa y social de San Roque. Entre sus páginas aparecen los nombres de docentes fundadores, listas de alumnos, inventarios escolares, actas, registros de acontecimientos extraordinarios e incluso referencias a epidemias y situaciones que marcaron distintas épocas de la comunidad.
También hablan los materiales. Las antiguas tipografías, los sistemas de encuadernación, la calidad del papel y las formas de escritura reflejan prácticas escolares, normas y costumbres que hoy forman parte del patrimonio cultural de la provincia.
Quienes recorrieron la muestra no solo observaron documentos antiguos; muchos encontraron los nombres de padres, abuelos o antiguos maestros; otros recordaron anécdotas de su paso por las aulas. La exposición terminó convirtiéndose en un espacio de encuentro entre generaciones, donde la historia dejó de ser únicamente objeto de estudio para transformarse en una experiencia compartida.



