Lejos de su tierra, un grupo de correntinos encontró en la música y la danza la manera de sentirse cerca del pago. Desde Neuquén, el Ballet Sapucay mantiene viva la identidad del Litoral y sueña con llevar el chamamé a cada rincón de la Patagonia.

Cuando por alguna circunstancia de la vida uno debe dejar el hogar o el terruño donde nació, inevitablemente la añoranza y la nostalgia se apoderan del corazón.
El irse a otro lugar significa dejar afectos, dejar familia, dejar una vida en búsqueda de un porvenir mejor, pero a donde quiera que uno vaya lleva en sí su cultura y costumbres. Es así que allí surge de alguna manera una conexión que nos devuelve a nuestro lugar, un momento en donde volvemos a estar «en casa».
Esta es la historia de un grupo de correntinos que lejos de su Corrientes Porá, encontró en el chamamé ese volver a estar en casa y que no solo quedó allí sino que se transformó en difusores de nuestra música en la Patagonia.
El Ballet Sapucay es dirigido por el empedradeño Francisco Javier Romero, quien nació para enseñar, difundir y revalorizar las danzas del Litoral. Vive en Neuquén y en diálogo con diario época contó sobre este proyecto que poco a poco está llegando a numerosos escenarios artísticos.
«La idea principal siempre fue poder compartir de alguna manera, esto que como correntinos y chamameceros llevamos adentro desde muy chicos. Primero surge como propuesta de acercar el chamamé y algunas danzas de la región del litoral a través de un taller que se realizó en el mes de octubre del año pasado», explicó el profesor.

«Ese fue nuestro primer acercamiento con el público que se interesó en tomar la clase. Tuvimos una linda convocatoria y a raíz de eso llegaron los pedidos de seguir con las clases. Desde el momento uno, todo el proyecto es llevado adelante gracias al apoyo de Florencia Sosa, quien me acompaña en las clases y es mi compañera en la danza, y de Gladys Igor, una neuquina que adoptó nuestro chamamé y tiene un gran cariño y respeto. Yo como profesor y director, soy el que tomo las decisiones pero siempre hay un marco de intercambios de ideas y posturas que hace que todo llegue a buen puerto», afirmó.
«En el mes de marzo de este año, nace Sapucay con el principal objetivo de difundir, enseñar y revalorizar las danzas de la región del litoral, teniendo como principal protagonista a el chamamé por supuesto. Hoy en día contamos con un lindo grupo de gente con correntinos, santafesinos, entrerrianos, formoseños, cordobeses, salteños, chubutenses y neuquinos. Algunos ya lo conocen por ser de ese lado del país y otros que poco a poco van aceptando y encariñándose con nuestra forma de sentir al chamamé», resaltó Romero.
En este sentido, se mostró agradecido: «A mis maestros y formadores por las enseñanzas, la formación, por los espacios y oportunidades brindadas, tanto para conocer y recorrer muchos lugares y hacer llegar al chamamé en los diferentes escenarios que me tocó pisar. Estoy muy agradecido por la confianza que cada integrante del ballet deposita en el equipo y en mí».

¿Qué significa para ustedes, como correntinos, llevar la música y la danza de nuestra provincia a la Patagonia?
Primero y principal, para nosotros significa mostrar y compartir una parte de nosotros. También representa un gran compromiso el hecho de desarrollar conocimientos específicos, el » Ñandereko» y todo ese folclore vivo que conocemos muy bien y que nos fue transmitiendo el haber vivido tantas experiencias en diferentes lugares y contextos, nos llena de orgullo.
Por supuesto que también es una enorme felicidad seguir aprendiendo, conociendo y compartiendo con tantos artistas, y bailarines. Correntinos o no que andan por estos lados.
Muchos que no son de nuestra zona conocen por primera vez cómo es el chamamé litoraleño, y otros encuentran un lugar donde sentirse cómodos o por un momento sentirse un poco más cerca del pago escuchando unos chamamecitos y compartiendo unos mates. Que al fin y al cabo esas experiencias enriquecen aún más los lazos entre nosotros.

¿Cómo fue el proceso de adaptación del chamamé al público neuquino y qué respuesta recibieron?
Acá en la provincia y en toda la zona de la Patagonia, se escucha y se baila el chamamé. Tienen sus variaciones en cuanto a lo musical y a la danza, pero se lo puede presenciar manifestado en diferentes contextos folclóricos que se dan en ciertos lugares.
El chamamé litoraleño o «el correntino», muy de a poco se va haciendo conocido por aquellos que no lo tienen registrado. Lo ven como algo nuevo o novedoso (que para nosotros es como natural), no solo en la música, sino particularmente con los estilos de la danza.
Ese es uno de los principales motivos por el cual la gente demuestra interés. «Aprender a bailar como correntino», dicen… y esa frase es algo que nos mueve y motiva para seguir haciendo las cosas bien.
Creemos que con el paso del tiempo, trabajando con respeto y humildad, llegaremos a cada rincón de la Patagonia, o al menos es nuestro gran anhelo. Transmitiendo siempre no solo la danza, sino también conocimientos ligados a los chamameceros que hicieron la base para que hoy en día el género ocupe el lugar que tiene en la humanidad.
De la Fiesta Nacional del Chamamé al Ballet Sapucay
El Ballet Sapucay cuenta entre sus integrantes con el Embajador Cultural del Chamamé (2020) y de la Fiesta Nacional del Chamamé, de Jonatan Roth. «Para nosotros contar con el apoyo de Jonatan, es un gran honor. Joni es un amigo, colega; un hermano que me dio el andar con la danza. Nos ha representado en muchísimos lugares con un respeto y humildad que siempre fue característico de él, por eso el aprecio es enorme y siempre es bueno tener a un gran amigo cerca, que te anime cuando sea el momento y asesore en caso de necesidad. Él está siempre predispuesto y nos acompaña en eventos, junto a su compañera Marlene Ojeda».
Añadió: «También es un referente por su trayectoria y experiencias. En el grupo lo admiran, le tienen un gran respeto y cariño. Si bien él solo acompaña al grupo, siempre tenerlo como amigo que apoya el proyecto es realmente gratificante», precisó Romero.

Proyectos y presentaciones
El profesor Romero comentó sobre los proyectos vinculados para continuar difundiendo el chamamé: «Como Ballet, el proyecto siempre va a tener como prioridad: difundir y hacer llegar ese amor y respeto que tenemos hacia el chamamé a todos aquellos que se interesen en conocerlo. Es así que llevamos adelante un proyecto particular llamado: «Esencias de mi Litoral». Está dirigido particularmente a academias, agrupaciones o grupos que se interesen en acrecentar conocimientos referidos a las danzas de pareja enlazada y por supuesto de las que son propias de la región del litoral».
Asimismo, dijo con inmensa alegría, que el Ballet tuvo una destacada participación y felicitaciones del público en la peña «La Encendida», que se desarrolló este viernes 4 de septiembre. «Tuvimos el inmenso placer de poder mostrar nuestro trabajo en una de los eventos más grandes de la región. Un marco enorme de público que contó con la presentación del gran músico: Néstor Garnica y otros grupos folclóricos de la zona».
Sobre las próximas presentaciones, Romero dijo con gran entusiasmo «ya tenemos una agenda movida de acá a fin de año. En ella incluyen eventos como: recibir el Día Nacional del Chamamé el 19 de septiembre con una peña donde sonará solamente chamamé en vivo. Y ese mismo fin de semana estamos invitados a un festival campero en la ciudad de Neuquén. Estamos también con ideas y planificaciones de poder realizar el primer festival chamamecero litoraleño en la ciudad de Neuquén, en el mes de octubre. Más adelante planificando viajes al interior de Neuquén, Bariloche (Río Negro) y el más esperado por todos: el festival de «El Baqueano» a realizarse en la localidad de Melipeuco, Chile.

Con el chamamé en el corazón
«Para mí como correntino poder realizar todo esto, el poder contar con el apoyo de muchas personas que confían en el proyecto, el poder bailar mi amado chamamé en cada lugar que vaya es realmente un placer. Y lo hago siempre desde un lugar de total amor y respeto por nuestro chamamé», compartió el profesor con emoción. «Trabajando siempre con humildad y sin imponer absolutamente nada. Solo compartir lo feliz que me hace, y que me acompaña desde chico. Que siempre fue la vía para mantenerme cerca de mi provincia, mi familia, amigos; vivencias que tuve a lo largo del tiempo».
A corazón abierto, Romero sostuvo: «El chamamé es el refugio que encontramos los que estamos lejos del pago, de la gente, sentirnos un poco más cerca y nos enchamiga con aquellos que comparten ese mismo sentimiento». Y remarcó: Me ha dado la posibilidad de llevarlo a cada parte y en cada momento de mi vida».
Para finalizar, dijo: «Empedrado fue la tierra en donde di mis primeros pasos, a la edad de siete. Después de unos cuantos años, Neuquén es el lugar donde hoy tengo la enorme responsabilidad y felicidad de poder compartir esto que me llena de orgullo y felicidad:
Gentileza : Mónica Pared -Diario Época




